Fármacos y experimentación en animales no humanos: la gran mentira
La experimentación en animales no humanos se practica, como señala Tom Regan, básicamente en tres ámbitos: didáctica, pruebas de toxicidad e investigación. No considero ninguna de estas tres prácticas lícitas ni necesarias, pero no siempre he pensado lo mismo, sobretodo respecto a las pruebas farmacéuticas.
Antes de ser vegana, cuando se me preguntaba acerca de la experimentación en animales no humanos en cuanto a la toxicidad y efectividad de fármacos, aunque no tuviera mucha idea de lo que en estas prácticas se realizaba, lo tenía bien claro: completamente aceptable, ¿sino como van a comprobar si un medicamento es válido? ¡No iban a arriesgar la vida de las personas! Lo veía como algo necesario para que la ciencia farmacéutica médica humana avanzase. Y no era la única que pensaba así, de hecho muchísima gente hoy día sigue pensando lo que yo antaño.
A parte del claro fundamento especista de lo que pensaba (los demás animales están por debajo del ser humano y es lícito que arriesguen sus vidas antes que la del “ser superior”) lo que está claro es que, como a muchos, me habían vendido la moto. Creía lo que nos quieren hacer creer: que en farmacia la experimentación en animales no humanos es necesaria; que los resultados de la experimentación en animales no humanos son completamente extrapolables a animales humanos; que no había más métodos fiables. Porque, a no ser que estés en una empresa farmacéutica o conozcas a alguien afín, poca información te llega de métodos alternativos a la experimentación animal, y tampoco es algo que tampoco inquiete a alguien especista. Yo misma estando en la universidad veía decenas de vídeos de experimentación con animales no humanos cuyos resultados se aplicaban directamente a humanos, y la televisión no hacía mucho por mostrar alternativas a estos métodos, más bien al contrario.
Imaginad el calibre de mi sorpresa cuando comencé a leer información al respecto y descubrí datos que incluso hoy me parecen sobrecogedores. Resultó ser que no, en farmacia la experimentación en animales no humanos no es necesaria; que tampoco se pueden extrapolar los resultados de la experimentación animal en no humanos a humanos; y que sí, no sólo hay métodos alternativos sino que son más fiables.
El porque de estas afirmaciones no son el resultado de mi opinión personal; tampoco son falsas excusas en un intento de suprimir pruebas crueles. Son el resultado de la compilación de investigaciones y datos que los propios científicos que experimentan han presentado a la comunidad científica. Y aquí van algunos datos:
*¿Por qué no es necesaria la experimentación animal para el beneficio humano?
Las pruebas con animales no humanos se estima que desde el año 1900 ha reducido la mortalidad de los humanos entre un 1 y 3,5%.
La prestigiosa revista New England Journal of Medicine dijo que la investigación contra el cáncer que incluye experimentación animal es una farsa en toda regla.
Cada año mueren más de 100.000 personas y son ingresadas alrededor de 2.000.000 por el uso de fármacos experimentados en animales no humanos con anterioridad a su venta en farmacias. Los fármacos son la cuarta causa de muerte en los Estados Unidos.
Más de 100 años de experimentación animal dan un porcentaje irrisorio; las propias revistas de medicina dan fe de la falsa necesidad y utilidad de la experimentación con animales no humanos; y, por otro lado, el que sean experimentados préviamente en animales antes de salir a la venta no da la seguridad de su falta de toxicidad; todo esto nos conduce a un serio replamiento de la necesidad de esta práctica.
Por otro lado, la propia Food and Drug Administration dice que los fabricantes “deben demostrar satisfactóriamente la seguridad”, pero no dice nada acerca del “cómo”; lo dejan al libre albedrío de las empresas, sin obligarlas a seguir ningún método en concreto; por tanto, los resultados en función del tipo de pruebas pueden ser más o menos correctos. En el caso de la experimentación con animales no humanos ya he destacado algunos datos que nos hacen pensar acerca de su utilidad.
*¿Por qué no se pueden extrapolar los resultados de animales no humanos a los animales humanos?
Los primeros modelos animales para encontrar una vacuna para la poliomielitis no hicieron más que retrasar el encuentro de ésta: según el Comité para la Modernización de la Investigación Médica, la investigación con Simios del doctor Simon Flexner condujo a deducir que a los humanos, como a los monos, la polio sólo les infectaba el sistema nervioso central, lo que despistó a otros investigadores. Sin embargo, la investigación con tejidos humanos mostró que la poliomielitis puede afectar a otras estructuras no pertenecientes al sistema nervioso central.
Hoy en día sabemos que existe una clara relación entre el cáncer de pulmón y el consumo de tabaco, después de más de 50 años de investigación en animales humanos. No sucede lo mismo con animales no humanos: por mucho que se les haga “fumar” artificialmente, estos difícilmente contraen cáncer de pulmón. ¿Cuántas vidas se podrían haber salvado de no haber sido el modelo de experimentación animal el predominante en EEUU antes de investigar con humanos?
Otro caso: la talidomida. Los experimentos con animales dieron lugar a que se aprobara su uso en Europa para tratar las molestias del parto. La talidomida tenía un efecto sedante e hipnótico. Al cabo de unos años un gran porcentaje de las mujeres que lo habían tomado tuvieron hijos con deformaciones ya generadas en el feto. La causa: la toma de talidomida.
Además, todas las enfermedades que se trata de encontrar solución en modelos animales son transferidas al animal artificialmente; los animales no humanos no tienen la mayoría de nuestras enfermedades de forma natural, por lo que, partiendo de esa base, los resultados no pueden ser muy fiables. Se ha comprobado además que el tipo de jaula y de suelo (entre otras muchas cosas) donde esté encerrado el animal no humano, influirán en los resultados. Además, la forma de infección de una enfermedad también influye en su curso y tratamiento; y en los animales, la infección siempre es artificial.
Estos y otros experimentos dan fe del peligro de la extrapolación de los resultados de experimentos en animales no humanos a animales humanos. Si a esto le añadimos las afirmaciones de los propios investigadores al respecto, hay poco que objetar para estar en contra de la utilidad de la experimentación en animales para fármacos humanos: “Aun cuando en la experimentación animal se demuestra que algunos medicamentos retrasan la destrucción del tejido nervioso, no significa que puedan aplicarse al hombre. En unos casos, las moléculas son demasiado grandes para atravesar la barrera hematoencefálica y no pueden llegar al lugar prefijado [...], en otros, las dosis necesarias resultarían tóxicas.” (Inga Zerr y Andreas Jahn, -2009, Marzo-Abril- Enfermedades por priones. Mente y cerebro, 35, pg.68-73)
*¿Qué métodos alternativos hay?
Tests in vitro con células humanas: se ha visto que estos test han llegado a mostrar la toxicidad de una substancia para el ser humano en un 80% de los casos. Mientras que el porcentaje de la prueba de toxicidad LD50 (letal dosis 50%) en animales no humanos, ha mostrado un porcentaje de éxito del 65%. Un 15% no es poca cosa.
La ingeniería informática también proporciona herramientas para la investigación de fármacos.
Hoy día se siguen buscando métodos para no experimentar en animales. Si bien es cierto que para comprobar la toxicidad de los fármacos están las técnicas in vitro, hay otro tipo de experimentaciones que no tienen una sustitución tan definida, pero se sigue indagando en ello. Por otra parte no se ha demostrado, como he dicho anteriormente, que la experimentación en animales no humanos sea extrapolable a los humanos, así que esta pierde sentido ya sólo por este hecho.
Pese a que hoy día no se hayan encontrado todas las técnicas adecuadas para sustituir la experimentación en animales no humanos, esto no justifica que se sigan empleando; cito y apoyo el siguiente fragmento escrito por Tom Regan:
“El fin no justifica los medios. Incluso si fuera verdad que los humanos sacan grandes beneficios y ningún daño de esta práctica, esto no justificaría, de ningún modo, la violación de los derechos de animales cuya mala suerte los ha llevado a una jaula en algún laboratorio en alguna parte del mundo. No puede emanar ningún bien del mal que cometemos.”
Fuentes y más información:
ALTEX (Alternatives for animal experimentation)
PCRM (Physicians Comitee for Responsible Medicine)
Americans for Medical Progress
Jaulas Vacías – Tom Regan (Editorial Altarriba)
Nosotros los animales – Mark Bekoff (Editorial Trotta)
Mente y cerebro (núm. 35): Enfermedades por priones (pg. 68-73) – Inga Zerr y Andreas Jahn.
2 comentarios hasta ahora
Replica





¿Quien sabe una direccion donde se muestren los diversos lugares de experimentacion que hay en España?
¿Como podemos ayudar a evitar estas atrocidades enviandolas a alguna parte donde lo tomen en cuenta?
Es cierto, el fin no justifica los medios, ¿a caso vamos a vivir para siempre? En caso de que funcionaran esos medicamentos, solo nos evitarán molestias temporalmente o nos alargarán la vida por un corto periodo de tiempo, no merece la pena, moriremos de todos modos.
¡Hola Donyo! Respecto a lo que preguntas estoy elaborando en este momento una entrada en el blog. Corresponderá al día 18 de julio. Espero que encuentres ahí la respuesta
.
Gracias por visitar mi blog
.