Postura de la Asociación Dietética Americana (ADA) sobre las dietas vegetarianas (IV) – Dietas vegetarianas y enfermedades crónicas

Cuarta y penúltima parte del informe de la ADA sobre las dietas vegetarianas. Información sobre dietas vegetarianas y enfermedades crónicas.

Dietas vegetarianas y enfermedades crónicas

Obesidad

Dentro del grupo de los Adventistas del Séptimo Día, el 40% de los cuales siguen una dieta exenta de carne, los patrones de ingesta vegetarianos se han asociado con menores niveles de índice de Masa Corporal (IMC). En el Estudio de la Salud de los Adventistas, que comparó a vegetarianos y no vegetarianos dentro de la población de Adventistas, el IMC se incrementó a la vez que lo hacía la frecuencia de consumo de carne tanto en hombres como en mujeres (4). En el Estudio de Vegetarianos de Oxford, los valores de IMC eran más altos para los no vegetarianos en comparación con los de los vegetarianos en todos los grupos de edad y tanto para hombres como para mujeres (112).

En un estudio de 4.000 hombres y mujeres de Inglaterra que comparaba la relación entre consumo de carne y obesidad dentro de cuatro grupos de personas: los que consumían carne, los que consumían pescado, ovo-lacto-vegetarianos y veganos, la media de IMC fue más alta en el grupo de personas que consumían carne y más baja en el grupo de veganos (153). El IMC fue más bajo en aquellos ovo-lacto-vegetarianos y veganos cuya adherencia a la dieta tenía una antigüedad de 5 años o más.

Dentro de los factores que podrían ayudar a explicar los menores niveles de IMC en vegetarianos cabe incluir diferencias en contenido de macronutrientes (menor ingesta de proteína, grasa y grasa animal), mayor consumo de fibra, menor ingesta de alcohol y mayor consumo de verduras.

Enfermedad cardiovascular

Un análisis de cinco estudios prospectivos que incluyó más de 76.000 sujetos mostró que la muerte por enfermedad isquémica del corazón era un 31% menor en hombres vegetarianos en comparación con los no vegetarianos y un 20% menor en mujeres vegetarianas en comparación con las no vegetarianas (154). Las tasas de muerte también fueron menores para hombres y mujeres vegetarianos en comparación con las de semivegetarianos, que son aquellas personas que sólo comen pescado o que comen carne menos de una vez a la semana. Dentro de los Adventistas del Séptimo Día, los varones vegetarianos tuvieron una reducción del 37% en el riesgo de desarrollar enfermedad isquémica del corazón en comparación con varones no vegetarianos (4). En el único estudio que incluyó sujetos veganos, el riesgo de desarrollar enfermedad cardiaca fue incluso menor dentro de los Adventistas del Séptimo Día veganos que en los ovo-lacto-vegetarianos (155).

Las menores tasas de enfermedad cardiaca en vegetarianos se explican en parte por sus menores niveles de colesterol sanguíneo. Una revisión de 9 estudios encontró que, en comparación con no vegetarianos, los ovo-lacto-vegetarianos y los veganos tenían una media de niveles de colesterol en sangre que eran un 14% y un 35% menores, respectivamente (156). Pese a que la menor media de IMC de los vegetarianos podría explicar esto, Sacks y sus colegas observaron que, incluso cuando los sujetos vegetarianos tenían más peso que los no vegetarianos, los vegetarianos tenían unos valores de lipoproteínas plasmáticas marcadamente inferiores (157), y Thorogood y sus colegas observaron que las diferencias en los lípidos plasmáticos en vegetarianos, veganos y carnívoros persistían incluso ajustando para el IMC (158). Algunos estudios, aunque no todos, han mostrado menores niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL) en sujetos vegetarianos (29). Los bajos niveles de HDL podrían ser debidos al tipo o a la cantidad de grasa dietética o a una menor ingesta de alcohol. Esto podría ayudar a explicar las menores diferencias de enfermedad cardiaca entre mujeres vegetarianas y no vegetarianas, porque el HDL podría ser un factor de riesgo más importante que los niveles de LDL para mujeres (159). Los niveles medios de triglicéridos tienden a ser similares en vegetarianos y no vegetarianos.

Hay una serie de factores en las dietas vegetarianas que podrían afectar a los niveles de colesterol. Pese a que los estudios muestran que la mayoría de vegetarianos no consumen generalmente dietas bajas en grasa, la ingesta de grasa saturada es considerablemente más baja en vegetarianos que en no vegetarianos, y los veganos tienen un cociente menor de grasa saturada/insaturada en sus dietas (29). Los vegetarianos también consumen menos colesterol que los no vegetarianos, pese a que el rango de ingesta varía considerablemente entre los estudios. Las dietas veganas no tienen colesterol.

Los vegetarianos consumen entre un 50% y un 100% más de fibra que los no vegetarianos, y los veganos tienen ingestas de fibra más altas que las de los ovo-lacto-vegetarianos (29). La fibra soluble podría disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular por el hecho de reducir los niveles de colesterol sanguíneo (160). Los pocos estudios disponibles al respecto, sugieren que la proteína animal se asocia directamente con mayores niveles de colesterol sérico incluso controlando otros factores dietéticos (161).

Los ovo-lacto-vegetarianos consumen menos proteína animal que los no vegetarianos, y los veganos no consumen proteína animal. Las investigaciones sugieren que el consumo de por lo menos 25 gramos al día de proteína de soja, en lugar de proteína animal o en adición a la dieta usual, reduce los niveles de colesterol en personas con hipercolesterolemia (162). La proteína de soja podría también elevar los niveles de HDL (162). Los vegetarianos suelen consumir más proteína de soja que el resto de la población.

Existen otros factores que podrían influir en el riesgo de enfermedad cardiovascular independientemente de los efectos en los niveles de colesterol. Los vegetarianos presentan mayores ingestas de las vitaminas antioxidantes C y E, las cuales podrían reducir la oxidación del colesterol LDL. Las isoflavonas, que son fitoestrógenos que se encuentran en alimentos derivados de la soja, también podrían tener propiedades antioxidantes (163) y de aumentar la función endotelial y la resistencia de las arterias (164). Pese a que existe poca información disponible acerca de la ingesta de fitoquímicos específicos en grupos de población, los vegetarianos parecen consumir más fitoquímicos que los no vegetarianos debido a que un mayor porcentaje de su energía proviene de alimentos vegetales. Algunos fitoquímicos podrían afectar a la formación de placa por efectos en la señal de transducción y proliferación celular (165) y podrían ejercer efectos antiinflamatorios (166). Investigaciones de Taiwán observaron que los vegetarianos tenían unas respuestas vasodilatadoras significativamente mejores, lo cual se correlacionó directamente con la cantidad de años siguiendo una dieta vegetariana, sugiriendo un efecto directo beneficioso de la dieta vegetariana sobre la función endotelial vascular (167).

No todos los aspectos de las dietas vegetarianas están asociados con una reducción en el riesgo de enfermedad cardiaca. Algunos (89, 103, 168-171) pero no todos (62,172) los estudios han encontrado mayores niveles de homocisteína sérica en vegetarianos en comparación con no vegetarianos. Se cree que la homocisteína es un factor de riesgo independiente de enfermedad cardiaca. La ingesta inadecuada de vitamina B-12 podría ser la explicación. Las inyecciones de vitamina B-12 bajaron los niveles de homocisteína en vegetarianos, muchos de los cuales tenían bajos niveles de B-12 y altos niveles de homocisteína sérica (173). Además, una baja ingesta de ácidos grasos n-3, y un alto cociente de ácidos grasos n-6/n-3 en la dieta podrían elevar el riesgo de enfermedad cardiaca en algunos vegetarianos (173).

Existen pocos estudios acerca del papel de las dietas vegetarianas como intervención para la enfermedad cardiaca. Las dietas vegetarianas usadas en dichos estudios han sido normalmente muy bajas en grasa. Debido a que dichas dietas han sido combinadas con otros cambios en el estilo de vida y se han producido pérdidas de peso, no ha sido posible relacionar un efecto directo de la adopción de una dieta vegetariana sobre los factores de riesgo para enfermedad cardiaca o mortalidad. Las dietas vegetarianas pueden ser planeadas para conformar las recomendaciones estándar para el tratamiento de hipercolesterolemia.

Hipertensión

Muchos estudios muestran que los vegetarianos tienen tanto la presión sanguínea sistólica como diastólica más baja, con diferencias entre vegetarianos y no vegetarianos de entre 5 y 10 mm de Hg menos en vegetarianos (29). En el Programa de Detección y Seguimiento de Hipertensión, la reducción de la presión sanguínea de tan sólo 4 mm de Hg causó una reducción marcada en la mortalidad por todas las causas (174).

Además de tener menores cifras de presión sanguínea en general, los vegetarianos tienen unas tasas marcadamente menores de hipertensión que las personas que comen carne (175, 176). En un estudio, el 42% de los no vegetarianos tenía hipertensión (definida como 140/90 mm de Hg) en comparación con tan sólo el 13% de los vegetarianos. Hasta los semivegetarianos son un 50% más propensos a tener hipertensión que los vegetarianos (4). Incluso cuando el peso corporal era similar entre sujetos, los vegetarianos tenían menores cifras de presión sanguínea. Situar a sujetos no vegetarianos en una dieta vegetariana condujo a una reducción en la presión sanguínea en sujetos normotensos (177) e hipertensos (178).

Una serie de estudios han controlado varios factores que pueden explicar las menores presiones sanguíneas de los vegetarianos y los efectos hipotensores del hecho de cambiar a una dieta vegetariana. Los menores niveles de presión sanguínea no parecen ser debidos al menor IMC (175), al hábito deportivo (179), a la ausencia de carne (180), a la proteína de la leche (181), al contenido de grasa de la dieta (182), a la fibra (183) o a diferencias en la ingesta de potasio, magnesio o calcio (184). Debido a que la ingesta de sodio de los vegetarianos es comparable o solamente modestamente inferior que la de los no vegetarianos, el sodio tampoco explica las diferencias. Las explicaciones que se sugieren son la diferencia en la respuesta en la sangre de glucosa-insulina debido al menor índice glucémico de las dietas vegetarianas (185) o un efecto colectivo de componentes beneficiosos de los alimentos vegetales (186).

Diabetes

Las dietas vegetarianas pueden cumplir las guías para el tratamiento de la diabetes (187), y algunas investigaciones sugieren que las dietas con más contenido en alimentos vegetales reducen el riesgo de padecer diabetes tipo 2. Las tasas de diabetes aportadas por Adventistas del Séptimo Día eran menos de la mitad que las de la población general, y, dentro de los Adventistas del Séptimo Día, los vegetarianos tenían menores tasas de diabetes que los no vegetarianos (188). En el Estudio de la Salud de los Adventistas, el riesgo ajustado para la edad de desarrollar diabetes en hombres vegetarianos, semivegetarianos y no vegetarianos fue de 1.00, 1.35 y 1.97, respectivamente, y en mujeres fue de 1.00, 1.08 y 1.93 (4). Las posibles explicaciones del efecto protector de la dieta vegetariana son el menor IMC de los vegetarianos y la mayor ingesta de fibra, factores ambos que mejoran la sensibilidad de la insulina. Sin embargo, en los varones del Estudio de la Salud de los Adventistas, el riesgo de diabetes fue un 80% más alto en no vegetarianos, pese a haber ajustado para el peso. En varones, el consumo de carne estuvo asociado directamente con un incremento en el riesgo de diabetes. En mujeres, el riesgo incrementó sólo cuando el consumo de carne excedía las cinco raciones por semana (188).

Cáncer

Los vegetarianos tienen una tasa global inferior de cáncer en comparación con la de la población general, pero no está claro hasta qué punto esto es debido a la dieta. Cuando se controlan los factores no dietéticos de riesgo de cáncer, se reducen en gran medida las diferencias en las tasas globales de cáncer entre vegetarianos y no vegetarianos, pese a que permanecen marcadas diferencias en las tasas de ciertos cánceres. Un análisis del Estudio de la Salud de los Adventistas que controló para la edad, sexo y tabaquismo no encontró diferencias entre vegetarianos y no vegetarianos en cánceres de pulmón, mama, útero o estómago, pero sí encontró que los no vegetarianos tenían un riesgo un 54% mayor de cáncer de próstata y un riesgo un 88% mayor de cáncer colorrectal (4). Otras investigaciones han mostrado menores tasas de proliferación de células de colon en vegetarianos en comparación con no vegetarianos (189) y menores niveles de factor de crecimiento tipo insulina-I (del cual se piensa que está involucrado en la etiología de varios cánceres), en veganos en comparación tanto con no vegetarianos como con ovo-lacto-vegetarianos (190). Tanto las carnes rojas como las blancas han sido independientemente vinculadas a un incremento del riesgo de cáncer de colon (4). Estudios observacionales han encontrado una asociación entre la alta ingesta de alimentos lácteos y calcio con un incremento del riesgo de cáncer de próstata (191-193), aunque no todos los estudios apoyan estos hallazgos (194). Un análisis conjunto de 8 estudios observacionales no encontró relación entre consumo de carne o productos lácteos y el cáncer de mama (195).

Las investigaciones sugieren que una serie de factores en las dietas vegetarianas pueden impactar en el riesgo de cáncer. Las dietas vegetarianas se acercan más al cumplimiento de las guías dietéticas emitidas por el Instituto Nacional del Cáncer que las dietas no vegetarianas, en particular con respeto a la ingesta de grasa y fibra (196). Aunque los datos acerca de la ingesta de frutas y vegetales es limitada, un estudio reciente encontró que la ingesta era considerablemente mayor entre los veganos en comparación con los no vegetarianos (62). Un tiempo elevado de exposición a los estrógenos ha sido relacionado con un incremento del riesgo de cáncer de mama. Algunos estudios muestran que los vegetarianos tienen menores niveles de estrógeno en plasma y orina (197). También hay alguna evidencia que sugiere que las chicas vegetarianas empiezan la menstruación más tarde, lo cual puede reducir el riesgo de cáncer al tener un menor tiempo de exposición a los estrógenos (132,133). La alta ingesta de fibra se cree que protege frente el cáncer de colon, aunque no todas las investigaciones lo apoyan (198,199). El entorno del colon de los vegetarianos es destacadamente diferente del de un no vegetariano. Los vegetarianos tienen una menor concentración de ácidos biliares potencialmente carcinogénicos (200) y menores bacterias intestinales que convierten el ácido biliar primario en ácido biliar secundario carcinogénico (201). Las deposiciones más frecuentes, y los niveles de ciertas enzimas en el colon aumentan la eliminación de potenciales carcinogénicos del colon (200,202). La mayoría de investigaciones muestran que los vegetarianos tienen niveles menores de mutágenos fecales (203).

Los vegetarianos no consumen hierro hemo, el cual se ha mostrado que conduce a la formación de factores sumamente citotóxicos en el colon aumentando el riesgo de cáncer de colon (204). Finalmente, los vegetarianos tienen probablemente mayores ingestas de fitoquímicos, muchos de los cuales tienen actividad anticancerígena. Las isoflavonas en los alimentos de soja han mostrado tener efectos anticancerígenos, particularmente con respeto al cancer de próstata y de mama, aunque esto no es apoyado por todas las investigaciones (205,206).

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad compleja afectada por la variedad de estilos de vida, por factores dietéticos, y por factores genéticos. Aunque algunos datos indican que la osteoporosis es menos común en los países desarrollados con una dieta en su mayoría basada en vegetales, estos estudios han confiado en datos de fractura de cadera, la cual ha resultado ser poco fiable para comparar la salud ósea a través de las culturas. Hay poca evidencia para sugerir que la densidad mineral ósea difiere entre no vegetarianos occidentales y los ovo-lacto-vegetarianos.

Una serie de estudios ha mostrado que una alta ingesta de proteína, en particular a partir de alimentos animales, causa un incremento de la excreción de calcio y aumenta las necesidades de calcio (207-209). Este efecto se cree que es debido al incremento de carga ácida del metabolismo de los aminoácidos sulfurados (AAS). Sin embargo, los cereales contienen también una gran cantidad de estos aminoácidos, y algunas investigaciones muestran que la ingesta de AAS fue similar entre no vegetarianos y vegetarianos (210). A pesar de esto, hay alguna evidencia que indica que las mujeres postmenopáusicas con dietas altas en proteína animal y baja en proteína vegetal presentan una mayor tasa de pérdida ósea y un gran incremento del riesgo de fractura de cadera (211).

Aunque una excesiva ingesta de proteína puede comprometer la salud ósea, hay evidencias que sugieren que una baja ingesta de proteína podría aumentar el riesgo de tener una salud ósea más pobre (212). Si bien hay muy poca información fiable acerca de la salud ósea de los veganos, algunos estudios sugieren que la densidad ósea es menor en veganos en comparación con los no vegetarianos (213-215). Las mujeres veganas, como otras mujeres, pueden tener bajas ingestas de calcio a pesar de la disponibilidad de las fuentes no lácteas de calcio, el cual se puede absorber bien.

Algunas mujeres veganas pueden también tener ingestas de proteína muy bajas, y el estatus de vitamina D ha mostrado estar comprometido en algunos veganos que viven en zonas de poca insolación (216-218). Los menores niveles plasmáticos de estrógenos de los vegetarianos pueden ser un factor de riesgo de osteoporosis. En comparación, estudios clínicos a corto plazo sugieren que la proteína de soja rica en isoflavonas disminuye las pérdidas óseas vertebrales en mujeres postmenopáusicas (219). Mayores ingestas de potasio y vitamina K en vegetarianos pueden también ayudar a proteger la salud ósea. Sin embargo, los datos sugieren que la dieta vegetariana no necesariamente protege frente a la osteoporosis a pesar del menor contenido en proteína animal.

Enfermedad Renal

La alta ingesta de proteína dietética puede empeorar una enfermedad renal existente o aumentar el riesgo de quien es susceptible de padecer esta enfermedad, porque la ingesta de proteína está asociada con una mayor tasa de filtración glomerular (TFG) (220). La TFG de los vegetarianos sanos es menor que la de los no vegetarianos y es aún menor en los veganos (221). El tipo de proteína consumida puede también tener un efecto, siendo más beneficiosos para la TFG los alimentos vegetales que la proteína animal (222,223). La TFG fue un 16% mayor en sujetos sanos después de comer una comida con proteína animal que después de realizar una comida con proteína de soja (222). Ya que la patología de la enfermedad renal es parecida a la aterosclerosis, el menor nivel de colesterol plasmático y la reducida oxidación de colesterol resultante de una dieta vegetariana, puede ser beneficioso para aquellas personas con enfermedad renal.

Demencia

Aunque las tasas de demencia difieren marcadamente en todo el mundo, las diferencias en el criterio diagnóstico hacen difícil la comparación entre culturas. De entre los Adventistas del Séptimo Día de los Estados Unidos, aquellos que comían carne tenían más de dos veces la probabilidad de desarrollar demencia (224). Aquellas personas que comieron carne muchos años tenían más de tres veces la probabilidad de desarrollar signos de demencia. Las dietas altas en antioxidantes mostraron ejercer una función de protección cognitiva (225-227).

La menor presión sanguínea de los vegetarianos puede también ser protectora. Hay también alguna evidencia que indica que un menor colesterol sanguíneo protege frente a la demencia (228). Los altos niveles de homocisteína están relacionados con un incremento del riesgo de demencia, lo cual puede suponer un factor de riesgo para vegetarianos que no obtienen vitamina B-12 en cantidades adecuadas (229-232). Aunque un estudio observacional encontró una aumentada tasa de demencia en hombres Japoneses-Americanos que comían tofu regularmente (233), el estudio presentaba una serie de limitaciones metodológicas, y otra investigación no ha apoyado estos hallazgos (234).

Otros efectos saludables de las Dietas Vegetarianas

Enfermedad Diverticular

Gear y colegas encontraron que tanto los varones como las mujeres vegetarianas de edades entre 45 y 59 años tenían sólo el 50% de probabilidades de tener diverticulitis en comparación con los no vegetarianos (235). Aunque la fibra se cree que es la razón más importante de esta diferencia, otros factores también pueden tener un efecto. Las dietas ricas en grasa, independientemente de la ingesta de fibra, han sido asociadas con un incremento del riesgo de diverticulitis (236). La ingesta de carne puede también aumentar el riesgo (236). Investigaciones posteriores sugieren que el consumo de carne puede promover el crecimiento de bacterias que producen un metabolito tóxico que debilita la pared del colon (237).

Cálculos Biliares

En un estudio de 800 mujeres de edades comprendidas entre 40 y 69 años, las no vegetarianas tenían más de dos veces la probabilidad de padecer cálculos biliares que las vegetarianas (238). La relación se mantuvo incluso después de controlar los tres factores de riesgo conocidos de cálculos biliares: la obesidad, el género, y la edad.

Artritis Reumatoide

La artritis reumatoide (AR), se cree que es una enfermedad autoinmune que implica inflamación de las articulaciones. Varios estudios de un grupo de investigadores de Finlandia sugieren que ayunar, seguido por una dieta vegana, puede ser útil en el tratamiento de la AR (239, 240).

Aunque los datos son muy limitados y es necesario realizar más seguimiento antes de extraer conclusiones, algunos estudios sugieren que la dieta vegana con una mayoría de alimentos crudos reduce los síntomas de la fibromialgia (241) y que una dieta vegetariana puede reducir los síntomas de la dermatitis atópica (242).

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2 comments so far

  1. enlarge breasts on

    Interesante. Esto quita la duda para todos aquellos que siempre me dicen que voy a sufrir malnutrición y ponerme enferma. Normalmente los no vegetarianos comen peor.

  2. Ulalume on

    Exacto. Los no vegetarianos, en gran parte, centran su alimentación de forma exclusiva en la carne y otros productos animales. El consumo de vegetales en la dieta “omnívora” suele ser bastante bajo y en algunos casos roza lo nulo. Desde luego, un craso error para la salud.


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