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Argumentos refutables (IV)

Otro argumento extensamente utilizado: “pero si comer carne es algo que se ha hecho desde los inicios del hombre”.

La invalidez de este argumento suelo atacarlo por dos flancos: la incerteza de esta afirmación y la cantidad de absurdos que se pueden deducir de hacer algo por tradición ancestral.

ARGUMENTO REFUTABLE 4: Es algo que se ha hecho desde siempre.

Acerca de la incerteza de esta afirmación, así como su puesta en duda, están argumentados en la anterior entrada de este blog. Así que comentaré acerca de lo absurdo de ésta.

Para comenzar afirmar esto supone que todo lo que se hizo anteriormente (de haberse hecho) es bueno. Y es un hecho que las tradiciones no siempre son aceptables (por poner el ejemplo más común: la ablación).

Por otro lado, y suponiendo que realmente los primeros homo consumieran carne, ¿de qué sirve para justificar que nosotros sigamos consumiéndola siendo conscientes de todo el sufrimiento que supone? La evolución nos ha dotado de la capacidad de razonar. A partir de esta, y de la empatía, hemos podido comprobar que realmente los demás animales sienten dolor y sufrimiento, y aún así seguimos colaborando con esas industrias de la tortura, la explotación y el asesinato como lo son las pesqueras y cárnicas, entre otras.

Es más, ¿porqué seguimos la supuesta tradición/costumbre de comer carne y no otras? Con toda seguridad quien arguye tal pensamiento no vive en una cueva ni va descalzo y sin ropa confeccionada. Tampoco caza con lanzas los animales que se come ni practica sexo cada vez que le apetece en la calle a plena luz del día. Y ni hablemos del fuego que utiliza para cocinar los cadáveres.

Con lo que de querer ser totalmente consecuente con tal argumento lo más factible es que se vaya a la montaña lejos de toda civilización y comience una vida totalmente ancestral. Aunque lo más sencillo es darse cuenta de lo absurdo y parcial de la afirmación expuesta.

Argumentos refutables (III)

Este es un típico argumento que todo vegano/vegetariano con una mínima vida social ha escuchado. Normalmente al llegar a este punto ya se han contestado a las anteriores cuestiones más típicas sobre las plantas (Argumentos refutables (II)) o sobre si sienten los animales no humanos, sobre el mal entendido omnivorismo e incluso sobre las cuestiones de predación de los leones africanos (Argumentos refutables (I)).

A mi parecer esta aseveración de la que ahora me encargaré de argumentar, no es otra cosa que una manera de excusar a su moral sientiéndose implicados en otra “causa justa” y así exculparse o sentirse menos mal por el hecho de colaborar en la explotación animal. Es decir, es una excusa para sentirse mejor, para salvaguardar su moral, para sentir que, pese a tus afirmaciones de indiscutible veracidad, ellos “también” hacen algo bueno por el mundo. Para que, como me han llegado a decir “no te sientas mejor persona que yo”.

Primero aclarar este último punto. Yo no me creo mejor que alguien no vegano. Simplemente considero que lo que yo hago es lo correcto, e igual que está en mi mano el hacer algo por lo animales no humanos esta en la mano de todos los que me dicen que no me crea mejor persona.

ARGUMENTO REFUTABLE 3: Hay cosas más importantes de las que preocuparse.

Este argumento lo primero que me suscita es un claro especismo. Al considerar que los animales no humanos están en un segundo o tercer plano de cosas de las que ocuparnos implica que merecen menos consideración que los miembros de la especie humana, es decir, que están por debajo de nosotros, moralmente hablando.

No negaré que, a parte del especismo, hay muchas más discriminaciones e injusticias de las que preocuparse y tomar partido. A saber: el hambre en el tercer mundo (problema más referenciado al decir “hay cosas más importantes de las que preocuparse”), el sexismo imperante en muchas sociedades, la explotación laboral (incluyendo la explotación infantil) y un largo, larguísimo por desgracia, etcétera.

Pero que existan unos problemas en el mundo no nos da derecho a despreocuparnos de otros. No es incompatible una lucha con otra. Se puede ser vegano y hacer activismo en el tercer mundo. Se puede ser vegano y no comprar productos que impliquen explotación. La cuestión es ir haciendo conforme se conoce y en la medida que está en nuestra mano hacer algo. A quien se expone qué es y en qué consiste el veganismo y los motivos para serlo no tiene ningún derecho a argumentar que hay otras cosas más importantes. Claro que hay otras cosas importantes, pero quien se vanagloria de haber apadrinado a un niño (ojo con este asunto y las ONG’s que se esconden detrás) no está en el derecho de obviar el problema de la explotación animal. El/ella también puede hacer algo. Que utilice como excusa lo del apadrinamiento no es más que un intento de salvaguardar su moral , de no quedar como una mala persona porque “él/ella también hace algo”.

Sinceramente, me parece un argumento, cuanto menos, absurdo.

“Quien quiere cambiar busca cómo. Quien no, busca excusas”

Argumentos refutables (II)

Otro clásico de los argumentos omnívoros:

ARGUMENTO REFUTABLE 2: ¿Y las plantas qué?

Muchas personas intentan atacar nuestros argumentos morales desde un punto de vista más amplio que el de respetar a los animales: respetar a todos los seres que tienen vida.

Para empezar encuentro absurdo que alguien intente pisotear nuestras convicciones morales con otras que ni siquiera comparten ni practican.

Pero cuando alguien nos argumenta que las plantas también tienen vida no podemos más que darles la razón. El argumento subsiguiente a la aceptación de este otro suele ser algo parecido a esto: y si respetas a los animales, ¿porque no respetas a las plantas?

Bueno, en el caso de que la persona realmente sintiera esto que nos dice y no lo dijese simplemente por atacar, tendría una solución totalmente plausible: ser frugívoro.

Yo soy vegana, no frugívora, y lo que suelo argumentar es lo siguiente: desde los inicios de la vida es algo inevitable el tener que alimentarnos a base de otros organismo vivos para subsistir. Por mucho que no nos guste o lo veamos injusto nuestra naturaleza biológica es así. No podemos evitarlo. No podemos subsistir alimentándonos de cosas en vez de seres. Y como suelo decir: si no quieres hacer daño a absolutamente ningún organismo viviente sólo hay una solución (absurda y 100% desadaptativa): suicidarse.

Pero el quid del veganismo está en lo siguiente: no es lo mismo un ser viviente que un ser sintiente. Aceptando nuestra naturaleza biológica en base a la necesidad de consumir seres vivos para subsistir, tenemos la opción de hacerlo sin causar dolor ni sufrimiento a nadie. Las plantas no tienen sistema nervioso, esto es un hecho. Al igual que tampoco lo tienen bacterias, protozoos o amebas. Cito a un artículo de la revista “Elementos”:

La habilidad para responder a los estímulos nocivos es una característica básica de todos los seres de la escala filogenética, desde los unicelulares hasta los mamíferos. Esta capacidad para detectar y reaccionar a los estímulos que comprometen su integridad se puede incluir en el término nocicepción.”

Las bacterias tienen nociocepción. Las plantas tienen nociocepción. Los elefantes, cerdos, humanos, vacas, pollos, gusanos, atunes, gatos, etc, tienen la capacidad de sentir dolor, ya que poseen sistema nervioso.

Así pues, si es inevitable tener que alimentarnos de otros seres vivos para subsistir, ¿porqué no hacerlo sin la necesidad de causar sufrimiento, de causar dolor, de recurrir a la la explotación y tortura de otros animales, simplemente por cuestiones hedonistas?

Sí, por cuestiones hedonistas. No es necesario comer carne para sobrevivir. Cuando, al final, mucha gente acepta estos argumentos como válidos y reconoce la dieta vegetariana como una dieta saludable y plausible, sólo les queda decir (y es lo que suelen decir): pero es que la carne está muy buena.

En el caso de que realmente las plantas sintieran, hay algo que no podemos olvidar: para que alguien se coma un chuletón de ternera, ese animal ha tenido que ser alimentado con plantas (entre muchísimas porquerías), lo que implica una cantidad de muerte mucho mayor: el de las plantas con las que se ha alimentado y la del propio animal.

No aman más a las plantas por no comerlas, ya que han sido utilizadas para alimentar lo que tienen en el plato. Han muerto igual por su alimentación. No comerlas no significa que su alimentación no implique su muerte.

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