Postura de la Asociación Dietética Americana (ADA) sobre las dietas vegetarianas (I)

Os dejo parte de un documento importante sobre la postura de la ADA sobre las dietas vegetarianas, encontrado en la magífica página Vegetarianismo.net, donde lo podéis encontrar el texto que os dejo en pdf, concretamente aquí. He de señalar que esta página resolvió mis primerísimas dudas como vegetariana y que su información fue la que me impulsó a hacerme vegana, por lo que os la recomiendo encarecidamente. Está magníficamente estructurada y documentada. Así que disfrutadla.

La segunda parte, concerniente a las Consideraciones nutricionales, así como las demás, la pondré más adelante, dada la extensión del documento.

Resumen

La postura de la Asociación Americana de Dietética y de la Asociación de Dietistas del Canadá es que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas son saludables, nutricionalmente adecuadas, y proporcionan beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades.

Aproximadamente el 2,5% de los adultos de los Estados Unidos y el 4% de los adultos de Canadá siguen una dieta vegetariana. La dieta vegetariana se define como aquella que excluye la carne, el pescado, o las aves. El interés por el vegetarianismo parece ir en aumento. Algunos restaurantes y servicios de alimentación universitarios que ofrecen habitualmente comidas vegetarianas, han aumentado sustancialmente las ventas de alimentos atractivos para vegetarianos, apareciendo éstos en algunos supermercados.

Este documento de postura revisa los datos científicos actuales relacionados con los nutrientes clave para los vegetarianos, incluyendo proteínas, hierro, zinc, calcio, vitamina D, riboflavina, vitamina B-12, vitamina A, ácidos grasos omega-3, y yodo.

La dieta vegetariana, incluyendo la vegana, puede satisfacer las recomendaciones actuales para todos estos nutrientes. En algunos casos, el uso de alimentos fortificados o de suplementos dietéticos puede ayudar a cubrir las recomendaciones de algún nutriente en particular. Una dieta vegana bien planificada, así como otros tipos de dietas vegetarianas, es apropiada para todas las etapas del ciclo vital, incluso durante el embarazo, la lactancia, infancia, niñez, y adolescencia.

Las dietas vegetarianas ofrecen numerosos beneficios nutricionales, tales como niveles inferiores de grasas saturadas, colesterol, y proteínas animales así como niveles superiores de carbohidratos, fibra, magnesio, potasio, folato, y antioxidantes como la vitamina C, vitamina E y fitoquímicos. Los estudios en vegetarianos muestran que éstos tienen valores inferiores de índice de Masa Corporal (IMC), así como menores tasas de mortalidad por accidente cardio-vascular; también muestran niveles inferiores de colesterol en sangre, de presión sanguínea; menor tasa de hipertensión, diabetes tipo 2, y cáncer de próstata y de colon. Aunque una serie de programas nacionales e institucionales de nutrición pueden servir para los vegetarianos, son pocos los que hoy en día tienen alimentos satisfactorios para veganos.

La variabilidad de prácticas dietéticas existente entre vegetarianos, hace necesario la valoración individual de la ingesta alimentaria de los mismos. Los profesionales en dietética tienen la responsabilidad de dar soporte y alentar a todos aquellos que expresen el interés de seguir una dieta vegetariana. éstos pueden jugar un papel fundamental en la educación de los clientes vegetarianos sobre las fuentes alimentarias de ciertos nutrientes, compra y preparación de los alimentos, y cualquier modificación dietética que pueda ser necesaria para cubrir las necesidades individuales. La planificación del menú para los vegetarianos se puede simplificar mediante el uso de una guía alimentaria que especifique los grupos de alimentos y el tamaño de las raciones correspondientes. J Am Diet Assoc. 2003;103:748-765.

Declaración de postura

La postura de la Asociación Americana de Dietética y de la Asociación de Dietistas de Canadá es que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas son saludables, nutricionalmente adecuadas, y proporcionan beneficios para salud en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades.

El Vegetarianismo en perspectiva

Una persona vegetariana es aquella que no come carne, pescado, aves o productos que los contengan. Los patrones alimentarios de los vegetarianos pueden variar considerablemente. El patrón alimentario de los ovo-lacto-vegetarianos se basa en la ingesta de cereales, verduras y hortalizas, frutas, legumbres, semillas, frutos secos, productos lácteos, y huevos, excluyendo las carnes, pescados y aves. Los lacto-vegetarianos excluyen los huevos así como las carnes, pescados y aves. El patrón alimentario de los veganos, o vegetarianos totales, es similar al patrón de los lacto-vegetarianos, con la exclusión adicional de los lácteos y de cualquier otro producto de origen animal. Incluso dentro de estos patrones, puede existir una variación considerable dependiendo del grado de exclusión de los productos de origen animal.

Las personas que siguen dietas macrobióticas se identifican con frecuencia como personas que siguen una dieta vegetariana. La dieta macrobiótica se basa principalmente en la ingesta de cereales, legumbres, verduras y hortalizas. Las frutas, los frutos secos y las semillas son consumidos en menor medida. Algunas personas que siguen una dieta macrobiótica no son verdaderamente vegetarianas debido a que ingieren pequeñas cantidades de pescado. Algunos “auto-nombrados” vegetarianos, los cuales no lo son del todo, comen pescado, pollo, o incluso carne (1,2). Algunos estudios de investigación llaman a estos “auto-nombrados” vegetarianos “semivegetarianos” y los definen como “practicantes de dieta vegetariana que eventualmente ingieren carne” (3) o “personas que comen pescado y pollo, pero menos de una vez por semana” (4). Para valorar con exactitud la calidad nutricional de la dieta del vegetariano o de aquella persona que dice serlo, es necesaria una valoración individualizada.

De entre las razones habituales por las que se escoge una dieta vegetariana, se encuentran consideraciones sobre la salud, preocupación por el medio ambiente, y factores relativos al bienestar animal (5,6). Los vegetarianos también citan motivos económicos, consideraciones éticas, el hambre en el mundo, y creencias religiosas como razones para seguir el patrón alimentario escogido.

Tendencias de los Consumidores

En el año 2000, aproximadamente el 2,5% de la población adulta de los EE.UU. (4,8 millones de personas) siguió con regularidad una dieta vegetariana y afirmó no comer nunca carne, pescado, o pollo (7). Un poco menos del 1% de los sondeados era vegano (7). De acuerdo con este sondeo, es más probable que los vegetarianos vivan en la costa este u oeste de Estados Unidos, en grandes ciudades, y sean mujeres. Aproximadamente el 2% de los niños y adolescentes de entre 6 y 17 años de edad en los Estados Unidos son vegetarianos, y alrededor del 0,5% de estos son veganos (8). De acuerdo con una encuesta del año 2002 (9), aproximadamente un 4% de los adultos Canadienses son vegetarianos; esto representa unas 900.000 personas.

Como factores que pueden influir en el número de vegetarianos en los Estados Unidos y el Canadá en el futuro se incluyen el aumento en el interés por el vegetarianismo y la llegada de inmigración desde países donde el vegetarianismo es una práctica común (10). Del 20 al 25% de los adultos en los Estados Unidos informa que realiza 4 ó más ingestas cárnicas a la semana o que “normalmente o a veces mantienen una dieta vegetariana”, sugiriendo un interés en el vegetarianismo (11). Una evidencia adicional del aumento del interés en el vegetarianismo es la aparición de asignaturas de derecho/ética animal en los institutos y en los campus universitarios; la proliferación de páginas Web, revistas, boletines informativos y libros de cocina vegetariana; y la actitud de los consumidores de pedir una comida vegetariana cuando comen fuera de casa. Más del 5% de los encuestados en 1999 dijo pedir siempre comida vegetariana cuando come fuera; y cerca del 60% “a veces, a menudo, o siempre” pidió productos vegetarianos en los restaurantes (12).

Los restaurantes han respondido a este interés en el vegetarianismo. La Asociación Nacional del Restaurante informa que 8 de cada 10 restaurantes en los Estados Unidos con servicio de mesa ofrece platos vegetarianos como segundo plato (13). Los restaurantes de comida rápida están empezando a ofrecer ensaladas, hamburguesas vegetarianas, y otras opciones vegetarianas. Muchos estudiantes de universidad se consideran vegetarianos. En respuesta, la mayoría de servicios de alimentación universitarios ofrece opciones vegetarianas (14).

También ha habido un aumento del interés profesional en la nutrición vegetariana; el número de artículos de la literatura científica en relación con el vegetarianismo ha aumentado desde menos de 10 publicaciones por año a finales de los años 60, hasta 76 artículos por año en los años 90 (15). Además, el enfoque principal de los artículos está cambiando. Veinticinco años atrás, los artículos cuestionaban sobre todo la suficiencia nutricional de las dietas vegetarianas. Recientemente, el tema ha sido el uso de las dietas vegetarianas en la prevención y tratamiento de ciertas enfermedades. Más artículos se centran en estudios epidemiológicos y menos se centran en estudios de casos y en cartas al editor (15).

Hay un aprecio cada vez mayor por los beneficios de las dietas basadas en alimentos de origen vegetal, definidas como dietas que incluyen generosas cantidades de alimentos vegetales y cantidades limitadas de alimentos animales. El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer y el Fondo de Investigación Mundial del Cáncer hacen una llamada para la elección predominante de dietas basadas en alimentos de origen vegetal ricas en gran variedad de verduras y frutas, legumbres, alimentos a base de almidones poco procesados y limitando el consumo de carne roja, en el caso de consumirla (16). La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que la mayoría de alimentos elegidos sean de origen vegetal (17). La Asociación Americana del Corazón recomienda elegir una dieta equilibrada enfatizando el uso de verduras, cereales, y frutas (18), y la Fundación de Canadá del Corazón y de la Apoplejía recomienda el uso de cereales y verduras en vez del uso de carne como pieza central de las comidas (19). Las Guías Dietéticas Unificadas, desarrolladas por la Sociedad Americana del Cáncer, la Asociación Americana del Corazón, los Institutos Nacionales de la Salud, y la Academia Americana de Pediatría hacen una llamada al consumo de una dieta basada en una gran variedad de alimentos vegetales, incluyendo alimentos derivados de los cereales, verduras, y frutas para reducir el riesgo de las enfermedades crónicas graves (20).

Nueva disponibilidad de productos

El mercado de alimentos para vegetarianos en América (alimentos tales como análogos de la carne, sustitutos de la leche, y segundos platos vegetarianos que sustituyen directamente la carne o otros productos de origen animal) se estimó en 1,5 mil millones de dólares en 2002, muy por encima de los 310 millones de dólares en 1996 (21). éste mercado se ha previsto que casi se duplique hasta los 2,8 mil millones de dólares en el año 2006 (21). Las ventas canadienses de análogos de la carne se han triplicado entre 1997 y 2001 (22).

La fácil disponibilidad de nuevos productos, tales como los alimentos fortificados y comidas fáciles de preparar, se espera que tenga un marcado impacto en la ingesta de nutrientes de los vegetarianos. Alimentos fortificados como los batidos de soja, los análogos de la carne, los zumos, y los cereales de desayuno, pueden aumentar sustancialmente la ingesta de calcio, hierro, zinc, vitamina B-12, vitamina D y riboflavina de los vegetarianos. Los alimentos vegetarianos de fácil de preparación tales como la hamburguesa vegetariana y el “hot dog” vegetariano, los segundos platos congelados, las comidas preparadas y el batido de soja, pueden hacer mucho más simple ser vegetariano hoy que en el pasado.

Los alimentos vegetarianos se pueden adquirir fácilmente, tanto en supermercados como en tiendas de alimentación natural. Cerca de la mitad del volumen de los alimentos vegetarianos se vende a través de supermercados y la otra mitad en tiendas de alimentación natural (21). Tres cuartas partes de las ventas de los batidos de soja se hacen en supermercados (21).

Declaraciones Públicas de Política y Dietas Vegetarianas

Las Guías Dietéticas de los Estados Unidos (23), declaran: “Las dietas vegetarianas pueden ser coherentes con las Guías Dietéticas para los Americanos y satisfacer las Ingestas Dietéticas Recomendadas de Nutrientes”. Se dan recomendaciones acerca de cómo cubrir las necesidades nutricionales por parte de quien escoge evitar todos o la mayor parte de los productos de origen animal. Algunos autores han afirmado que la implementación de las Guías Dietéticas es más fácil de conseguir consumiendo dietas vegetarianas o abundantes en vegetales (24).

Las Guías Alimentarias Nacionales incluyen algunas opciones vegetarianas. Alimentos comúnmente consumidos por vegetarianos como las legumbres, tofu, hamburguesas de soja, y batido de soja con calcio añadido, se han incluido en las tablas que acompañan la Pirámide Alimentaria del Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA) (23). La Guía Alimentaria del Canadá para la Ingesta Saludable, se puede utilizar por parte de los lacto y ovo-lacto-vegetarianos (25). La asociación “Salud” del Canadá ha declarado que las dietas vegetarianas bien planificadas son compatibles con un buen estado nutricional y un buen estado de salud (26).

Implicaciones del Vegetarianismo para la salud

Las dietas vegetarianas ofrecen una serie de ventajas, entre las cuales se encuentran unos niveles inferiores de grasa saturada, colesterol y proteínas animales, y mayores niveles de carbohidratos, fibra, magnesio, boro, folato, antioxidantes como las vitaminas C y E, carotenoides, y sustancias fitoquímicas (27-30). Algunos veganos pueden tener ingestas de vitamina B-12, vitamina D, calcio, zinc y ocasionalmente de riboflavina, por debajo de lo recomendado (27, 29, 31).

*Toda la bibliografía la encontraréis en el documento en pdf.

Sobre el R.E.A.C.H.

“El Reglamento REACH regula el Registro, la Evaluación, la Autorización y la Restricción de las substancias y los preparados químicos, con el objetivo de garantizar un elevado nivel de protección de la salud humana y del medio ambiente, así como la libre circulación de substancias en el mercado interior.”

El caso es que REACH, dada la presión de las organizaciones defensoras de los animales no humanos, iba a aprobar una ley para que disminuyeran los casos de experimentación. No muy sorprendentemente a la vez que redactaban esta “ley de disminución y mejora de la experimentación”, redactaron otra que la anulaba por completo. En su esencia, el REACH pide que a las empresas que experimentaron con animales hace menos de 12 años pasen los datos a la agencia, y que se permite el pedirle a empresas que en estos 12 años no hayan experimentado que hagan experimentos con animales no humanos para proporcionarles los datos. Es decir, las empresas que no han experimentado tendrán que experimentar si se le solicita, y las que han experimentado hace más de 12 años tendrán que volver a hacerlo.

Decía que no es sorprende porque, dados los beneficios económicos detrás de la experimentación con animales no humanos, raramente lo iban a eliminar. Este caso es un ejemplo de por qué no considero que las leyes vayan a ayudar nunca realmente a los animales, y de que deberíamos cuestionarnos, antes de firmar o apoyar nada, el beneficio real que aportará a los animales no humanos que en un papel haya una determinada prohibición. Este controvertido tema será motivo de uno de mis siguientes escritos, ya en preparación.

Ahora os dejo con un artículo encontrado en el apartado de noticias de Lush que trata sobre el tema. Al final del artículo adjunto el reglamento del parlamento europeo en castellano donde se redacta, entre otras cosas, sobre estas legislaciones comentadas.

Lo expuesto a continuación NO es un artículo propio, por lo que no tengo que estar necesariamente de acuerdo 100% con todas las declaraciones.

¿QUÉ ES EL REACH Y POR QUÉ NOS PREOCUPA?

Durante décadas la opinión pública europea junto con diversas organizaciones y empresas como Lush ha estado pidiendo que se acabe con la experimentación en animales en el desarrollo de productos cosméticos. Así pues, la Directiva sobre la prohibición de probar los ingredientes cosméticos en animales que entró en vigor el 11 de marzo de 2009 debería ser un motivo de alegría. Sin embargo nos preparamos para un aumento brutal de la experimentación en animales bajo otro reglamento de la UE, el REACH, que especifica que todos los ingredientes que no hayan sido probados anteriormente en animales deberán ser sometidos a pruebas con animales, contradiciendo completamente la prohibición de la Directiva sobre Cosméticos y sentenciando la existencia de cosméticos libres de pruebas en animales.

Este nuevo reglamento socava completamente el espíritu de la Directiva, que se creó con la intención de acabar definitivamente con la experimentación en animales para los cosméticos. También va en contra de lo que quiere el público y deja a los consumidores sin la posibilidad de escoger productos que no hayan sido testados en animales. Todo esto está teniendo lugar a hurtadillas, de espaldas a la opinión pública, que cree que la experimentación con animales en el caso de los productos cosméticos es una vergonzosa reliquia del pasado.

La UE se comporta como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por un lado nos dicen que no debemos probar los ingredientes cosméticos sobre animales bajo ninguna circunstancia y por otro exigen que hagamos nuevas pruebas en animales para estos mismos ingredientes. Si bien LUSH apoya los objetivos de REACH (evitar que productos químicos peligrosos acaben en el medio ambiente) nos oponemos rotundamente a la experimentación en animales y nos negamos a pagar o permitir crueles pruebas en animales de los ingredientes que utilizamos.

La legislación REACH sobre productos químicos pordría suponer el fin de los cosméticos que no experimentan con animales y el principio de la necesidad de probarlo todo en animales obligarotiramente.


¡SALVA AL CONEJO, FUERA EL REACH!

Durante décadas el tema de la experimentación con animales en el caso de los productos cosméticos fue un tema candente. Era un tema con el que hacía ruido mucha gente, desde los que se manifestaban en Londres hasta los padres que compraban productos seguros para los animales para su familia, desde los jóvenes que escuchaban charlas sobre la crueldad de las pruebas en animales hasta quienes leían los folletos que repartían voluntarios todos los sábados en el centro de las ciudades. Todos pensábamos que la experimentación en animales había llegado a su fin en el mundo de la cosmética con la directiva europea que la prohibía.

A partir de ese momento seguimos con nuestras vidas sabiendo que habíamos luchado por algo que había merecido la pena. Ya no habría más conejillos de indias que murieran asfixiados obligados a ingerir champú ni más conejos quedándose ciegos por el rimel que les habían metido en los ojos. Hasta ahora.

Ahora descubrimos que, en contra de la voluntad popular, y en contra de la 7ª enmienda de la Directiva Cosmética de la UE que prohibía la experimentación con animales para los productos cosméticos a partir del 11 de marzo de 2009, tenemos una nueva super-legislación impuesta por Bruselas: el Reglamento relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH). Los objetivos de REACH, productos químicos seguros para todos, son loables, pero la realidad es muy distinta.

Esta legislación es tan compleja que ni siquiera las industrias a las que supuestamente legisla la comprenden plenamente. Tampoco la comprenden los eurócratas que tienen que hacerla cumplir. Bajo REACH tendrán lugar muchos más experimentos con animales mientras los científicos intentan dilucidar qué productos químicos son nocivos para nosotros y/o el medio ambiente. La mayoría de los ingredientes que componen los productos cosméticos y de higiene se verán sometidos a estas pruebas.

Sigue habiendo mucha incertidumbre respecto a qué pasará con la Directiva sobre Cosméticos que prohibe la experimentación con animales de los productos cosméticos o de sus ingredientes cuando se imponga REACH, que requiere pruebas en animales para esos mismos ingredientes. Y parece que sólo una batalla legal dilucidará cuál de estas legislaciones opuestas prevalecerá.

Ahora mismo nadie en la Agencia Química Europea ni en la industria cosmética sabe decir si los ingredientes probados en animales según establece REACH se podrán utilizar en los cosméticos. Si se permite su uso en cosméticos entonces ya no existirán los cosméticos que no han sido experimentados con animales y nuestros derechos como consumidores concienciados habrán sido pisoteados. O, si no se permiten estos ingredientes, entonces la mayoría de nuestros cosméticos y productos de higiene desaparecerán de nuestros estantes ya que los ingredientes que contienen serán prohibidos para su uso en cosméticos.

Lo irónico del asunto es que la experimentación con animales sólo demuestra si algo es perjudicial para los animales, no para los humanos. La experimentación con animales es tecnología victoriana y no beneficia a nadie. Las pruebas en animales no nos proporcionan ni químicos ni productos seguros para utilizar y desde luego no ayudan en absoluto a los millones de animales que morirán por su causa.

Si se destinaran los miles de millones de euros que costará a las empresas y a los gobiernos implementar REACH a desarrollar experimentos sin animales más seguros y fiables, todos sabríamos más sobre la seguridad de los productos que usamos.

Así que, adelante, hagamos que nuestras voces se oigan de nuevo. Debatid el tema con vuestros hijos, padres, hermanos o amigos, hablad con vuestro periódico local e informad a las empresas cuyos productos consumís sobre el REACH y la experimentación en animales. No nos habíamos dado cuenta, pero llevábamos demasiado tiempo durmiéndonos en los laureles.”

Reglamento Parlamento Europeo

Sobre esta ley, a partir de la página 97. Para saber más acerca de la experimentación con animales y la opinión o supuesta opinión del parlamento europeo, buscad en el pdf la palabra “animales”. Por cierto, siempre se refiere a “animales vertebrados”.

Mitos y farsas del veg*anismo (II)

Otros mitos y farsas que encontramos alrededor del estido de vida veg*ano, son los siguientes:

“Los veg*anos son unos hippies.”

No niego que haya hippies veg*anos. También los hay que no lo son, incluso no todos los que surgieron en los ‘60 lo eran. Pero lo que no es cierto, ni de lejos, es que todos los veg*anos lo somos. Pese a que existan campañas publicitarias que insistan en incidir en esta clase de estereotipos alejados de la realidad de la más que inmensa mayoría de los veg*anos, se intenta potenciar esta visión para crear un rechazo a priori de esta opción de vida. Es otra forma de fomentar la idea de poder, masculinidad y fuerza que lleva asociado el consumo de carne desde hace varios siglos. Es el mismo tipo de estrategia que se sigue en diversos films, donde los rudos gladiadores y defensores de su pueblo son a la vez ávidos consumidores de carne. Esto lo apreciamos en numerosas películas de caballeros del medievo o gladiadores romanos, aún a riesgo de caer en un pésimo rigor histórico: a partir los restos fósiles de los guerreros romanos, se sabe que estos consumían grandes cantidades de frutos secos, albaricoques y cereales, ya que tenían la creencia, y con razón, de que estos les otorgarían todo el poder que necesitaban para librar una batalla. Y los temidos vikingos del nórdico se alimentaban principalmente de cereales como la avena. Ya lo decía Plinio (79-23 a.C.): “Os iría mejor manteneros con las sanas coles y papillas de cereales que con faisanes y pintadas“.

Y ya se sabe, al poder de la indústria cárnica le interesa que no seamos bien vistos, y es por eso que el personaje del típico hippie de los ‘60 con flores en la cabeza y melena enredada es el que se intenta asociar a los que estamos en contra de esa gran indústria sangrienta que tanto dinero genera. Si sumamos el desfase temporal que suelen representar este tipo de personajes para la inmensa mayoría, el consumo de estupefacientes del que solían hacer uso y abuso en el auge de este movimiento (y que los dejaba, como se les suele llamar despectivamente “colgados”) y que promulgaban una idea tan poco aceptada por familias nucleares como es “el amor libre”, tenemos un cóctel perfecto de rechazo. Añádele a esto una práctica que, según pensamientos carnívoros “elimina placeres gastronómicos” y tienes una bomba que salpica metralla a todo aquél que observa el veg*anismo como una posibilidad. Eso es lo que quieren: que no se tome como posibilidad.

Otra farsa de la que ya hice referencia en Mitos y farsas del veg*anismo (I) y en la que me gustaría profundizar, es la siguiente:

“Pues no veas lo que te pierdes.” La restricción alimentaria en veg*anos.

Como ya comenté, esto es otra farsa infundada. Para comenzar, los veg*anos no consideramos que nos perdamos nada al no comer músculos de otros animales, más bien todo lo contrario. Además, como ya apunté en el primer Mitos y Farsas, el veg*anismo no supone una carencia nutricional en ningún sentido y ni mucho menos significa una restricción de la variedad de ingredientes culinarios. Pero analicémoslo desde un punto de vista diferente.

Para los que siguen una práctica omnívora nosotros “nos perdemos” sabores deliciosos. Pero lo mismo opinan los caníbales de ellos. Según dicen, la carne humana es exquisita sobretodo cuando la carne es de alguien joven aunque no bebé.

Por otro lado, la gente que apunta que nos restringimos lleva realmente una dieta con poca variedad, mucha menos que la mayoría de veg*anos. Si hacemos una visión general de su alimentación habitual no toman mucho más que carne (cerdo, pollo, cabrito, ternera y en algunos casos conejo), algún pescado (atún, rape, boquerones, lenguado y salmón son los más comunes), huevos, lácteos (leche, yogures, quesos), las típicas verduras y hortalizas, que no suelen ser más de 7 , poquísimos cereales (trigo y arroz) y muy pocas legumbres (garbanzos y lentejas principalmente) y pocas frutas (no más de 5 ó 6) . Los veg*anos, en cambio, tomamos una variedad enorme de verduras y hortalizas, sobrepasando, con mucho, las 7 u 8 típicas, una gran cantidad de frutas (muchas más que 5 ó 6), una extensísima variedad de legumbres (lentejas rojas, amarillas y marrones, garbanzos, soja roja, verde y blanca y alúbias de todos los colores) y de cereales (arroz, quinoa, trigo, avena…). En cuanto a los lácteos los yogures de soja no tienen nada que envidiar a los de leche. Si se quieren quesos los hay de soja. Además, no olvidemos el tofu y el seitán. Y así muchísimas otras cosas. Además, al hacerte vegano experimentas tal curiosidad por el mundo de nutrientes vegetales que te atreves a comprar alimentos que antes ni mirabas, a consultar en libros y en internet la variedad que hay, y a cocinar platos con salsas y aderezos nunca antes probados.

Con todo esto quiero decir que todo depende de la perspectiva desde la que se mire. Los caníbales opinan que las culturas occidentales y orientales más modernas se privan de grandes manjares. Los que practican el omnivorismo piensan que los veg*anos nos restringimos mucho la dieta y nos perdemos exquisiteces. Y los veg*anos, a la vez, pensamos que son los omnívoros los que se pierden gran cantidad de alimentos. No se puede juzgar sin estar en el meollo. Así, yo no puedo opinar si la carne humana es exquisita o no, pero como he sido omnívora y ahora soy vegana os puedo garantizar una cosa: la sorpresa no viene por los sabores que dejas, sino cuando descubres la inmensidad de alimentos, sabores y texturas nuevas del mundo vegetal en el que tus papilas se abren paso.

« Entradas anterioresEntradas siguientes »