Archive for the ‘Otras reflexiones’ Category

Alimentación a lo largo de la evolución

No son pocas las teorías que defienden una ingestión temprana por parte de del género homo de otros animales. Lo cierto es que esto aún está por demostrar y que hay otras teorías y rasgos físicos en nosotros, los homo sapiens, los que hacen dudar de esta teoría.

Si bien es cierto que las teorías evolutivas que se remontan más atrás de los 7,5 millones de años, cuando aparecieron los primeros homínidos (Sahelanthropus Tchadensis, Toumai), no son nada descabelladas y bastante posibles dados los datos y pruebas, el hecho de que los homos consumieran carne en sus inicios no está tan claro.

Haré un esbozo de la predación en la explosión cámbrica de vida (hace 500 millones de años) y más tarde en los homo.

Predación y evolución en el Cámbrico

El cámbrico es la época en la que hubo una mayor explosión de vida debida, supuestamente, a un cambio de 90º de los polos terrestres (lo que originó nuevos nichos donde se podían encontrar los requisitos para que surgiese vida). En esa época se crearon en el agua filos que son los antepasados de los seres vivos actuales y de otros ya extinguidos (se sabe en gran parte gracias a los yacimientos de Burgess Shale, en Canadá). Así, en aguas cámbricas nadaban los primeros artrópodos, antepasados de los insectos, arañas y cangrejos; los primeros moluscos, antepasados de los caracoles, almejas y calamares; los anélidos, antepasados de las lombrices; y nuestros propios antecesores: los cordados.(*)

Todos estos filos y las especies de estos, vivieron una árdua lucha por la supervivencia, por la búsqueda de recursos para sobrevivir. Se postula que esto propició el desarrollo de la visión y el olfato por dos motivos: el poder escapar de los peligros y la capacidad de predación. Así, las características de los supervivientes y las micro y macromutaciones que se fueron sucediendo, dieron lugar a centenares de especies, de las cuales algunas siguen vivas hoy día por este mismo mecanismo.

Puede que haya teorías alternativas al desarrollo del olfato y la vista, pero las desconozco. De todas formas la “teoría predatoria” del desarrollo de estos sentidos no es algo improbable. Si queréis saber más recomiendo encarecidamente la lectura de “El cerebro en evolución”* de John Morgan Allman. Muchas partes del libro son especistas, pero ello no quita su importante valor como documento científico. Esto no quiere decir que piense que no sea posible un libro de divulgación científica sin especismo, aunque ciertamente hoy día muchísimos libros, la mayoría me atrevería a decir, que se aproximan a ciencias biológicas, adolecen de esta característica.

Otra recomendación: visita a la web Becoming Human.

Predación y evolución de los homínidos

Los primeros homínidos, como ya he comentado, aparecieron hace 7,5 millones de años en el desierto Djourab, en África central. Éstos son de la especie Sahelanthropus Tchadensis y se sabe poco de ellos. Sin embargo, el que se considera evolutivamente posterior con 4 millones de años de diferencia, el Australopithecus Afarensis (fósil conocido como Lucy), se sabe que se alimentaba de cereales, frutos secos duros y semillas.

Popularmente se suele atribuir a nuestros ancestros más antiguos la caza como una característica que poseían que no tiene lugar a dudas. Pero aquí hay sesgos importantes:

1- Esta atribución se suele hacer por el visionado de las famosas pinturas de Altamira.

Pero estas pinturas no fueron elaboradas por antecesores como el homo erectus o el homo heidelbergensis, sino que fueron elaboradas por el mismo homo sapiens, el menos alejado de nuestros ancestros, puesto que homo sapiens somos nosotros.

2- Y más importante. No nos explican, a parte de las pinturas y las herramientas encontradas, motivos para pensar que “desde siempre” el género homo caza. Además, tampoco se molestan en explicarnos teorías que defiendan lo contrario, que las hay.

Así que hay motivos que nos pueden llevar a pensar que el hecho de que el homo cace desde siempre no es tan lógica como la exponen:

a) El homo posee poca velocidad y fuerza física a comparación de las presas que cazaban.

El pensamiento subsiguiente a la exposición de este argumento es: “pero cazaban en grupo y con herramientas”. ¿Y quién nos dice que esta es una conducta “natural” y no una imitación de los animales predadores? Hay muchos animales que imitan a otros, sin ir más lejos algunos de los simios que cohabitan con la especie humana en África, imitan al humano hasta el punto de lavar la ropa con jabón a la orilla del mar. Y nadie les enseña, lo imitan por voluntad propia.

b) La dentadura de los homo es más parecida a la de los herbívoros que a la de los carnívoros.

La dentición es de suma importancia para la obtención de energía de otras fuentes de vida, y el hecho de no poseer una dentadura con capacidad de desgarre nos hace dudar que “naturalmente” los homo se alimenten de carne. Esto lo podemos sumar a lo siguiente:

c) La carne es de dificil digestión por el tracto intestinal humano.

De hecho para problemas digestivos están siempre recomendados los productos del reino vegetal. Para hacer una mejor digestión nadie con un mínimo conocimiento te recomendará un entrecot ni una lubina al horno.

d) El apéndice (ese misterio) no tiene función en el ser humano. Sin embargo en animales herbívoros sí tiene función: el digerir celulosa.

El hecho de que en humanos se encuentre este vestigio señala en la dirección de un pasado herbívoro del ser humano. Hoy día no tiene función porque la ingestión de celulosa es nula, amén de no ser recomendada precisamente por no poder descomponerla bien en nuestro tracto digestivo.

Estas son unas pocas argumentaciones que he ido encontrando y elaborando con el tiempo. No dudo que existan más, y puede que más poderosas, de un intento de demostrar que el comer carne en homos no es “algo que se haya hecho siempre”. De todas formas, es inválido utilizar esto como argumento en pro del consumo de carne, como argumentaré en la siguiente entrada: Argumentos refutables (IV).

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Sobre la docencia

Soy estudiante universitaria y la carrera que hago (psicología) en la universidad en que la realizo se toca mucho la corriente biológica.

Este año curso una asignatura llamada “Psicobiología de la inteligencia” donde se intenta hacer una aproximación del porqué nuestro cerebro es como es, haciendo un recorrido por la evolución y las distintas especies que había y que hay. La siguiente crítica es extrapolable a otras asignaturas, carreras o estudios superiores e inferiores, pero viene dada en gran parte por esta asignatura.

Obviamente, en cada clase se habla del cerebro. Comentarios como “superior” o “más evolucionado” son constantes a lo largo de las clases. Pero ¿porqué es “superior” nuestro cerebro al de un lenguado? Nuestro cerebro posee unas estructuras y/o funciones que nos han servido a nosotros, los humanos, para adaptarnos al medio. El cerebro del lenguado ha hecho lo mismo, pero, obviamente, las estructuras y funciones que ellos necesitan para adaptarse al medio no pasan por las mismas que las nuestras, puesto que sus necesidades de adaptación son otras.

Si hablamos de nuevas estructuras cerebrales sí que es innegable que el cerebro humano tiene la corteza prefrontal mucho más desarrollada y con un tipo de neuronas nunca vistas en otras especies animales. Pero no por eso somos mejores ni superiores. Tenemos un cerebro que se ha adaptado a las necesidades que le iba imponiendo el medio, no por ello debemos menospreciar las capacidades de otros animales. Por ejemplo, algunos peces son capaces de detectar campos electromagnéticos a kilómetros de distancia, y nosotros no. ¿Y consideramos a los peces “superiores”? Por supuesto que no. Diríamos “tienen una habilidad más desarrollada que nosotros para detectar campos electromagnéticos”. ¿Porqué no podemos pensar lo mismo de nosotros? Simplemente tenemos capacidades más desarrolladas que otras especies animales, porque, insisto, es lo que el medio nos exigía para adaptarnos y sobrevivir. Pero el antropocentrismo nos ciega, una vez más.

Otro apunte: es incesante y desesperante observar como se habla de “animales y humanos” intentando negar que nosotros también somos animales. Esto está altamente extendido, pero no puedo acabar de asimilar que profesorado con un supuesto alto nivel cultural caiga una y otra vez en el mismo error.

Por otra parte me molesta soberanamente que se disponga de un laboratorio en la facultad en la que se asesinan ratas cada día. No sólo las asesinan los profesores y becarios que investigan en él, sino que ponen a completa disposición del alumnado interesado la posibilidad de hacer lo mismo.

Una vez más, el especismo impregna una importante parte de nuestra sociedad: la docencia. Podría pasarme horas escribiendo sobre frases y curiosidades que ocurren en el lugar en el que estudio con claras connotaciones especistas. Y no deja de ser triste. La inconsciencia o pasotismo que se muestra en supuestas “altas esferas de cultura” no deja de ser preocupante amén de decir mucho de la sociedad en la que vivimos.

Libertad

Cuando hablamos de libertad para los animales no humanos a veces se crea cierta confusión. Y surgen cuestiones como ¿y este perro no sería más feliz en la calle? ¡Al fin y al cabo así sería completamente libre!

Igualmente también se plantea la libertad para los animales no humanos al ver documentales de granjas santuario como Peaceable Kingdom: ¿Y esos animales son libres? ¡Pero si viven en granjas!

El error de estas cuestiones es el concepto que se tiene de libertad. ¿Qué es para nosotros ser libres?

Nosotros nos consideramos seres libres. Pero el concepto de libertad no existe de forma absoluta. Siempre dependemos de algo/alguien, con lo que la libertad total es más un concepto abstracto que una realidad alcanzable.

Teniendo en cuenta que solemos asumir el concepto de libertad a cómo vivimos nosotros, hay que analizar qué es para nosotros, realmente, el ser libres:

Vivimos en una sociedad bienestarista (para los humanos) que nos abastece de todo lo necesario para vivir: alimentos, hogares, ocio… Es decir: se nos ofrece, en buena medida, lo necesario para bienvivir. Pero todo esto está directamente involucrado con lo que el sistema social y cultural nos ofrece. Y nos consideramos libres. ¿Porque no considerar libres todos aquellos animales que son abastecidos de todo lo necesario para bienvivir y ser respetados y no explotados durante toda su vida? Al fin y al cabo es el concepto de libertad que nos aplicamos a nosotros mismos. Un cerdo no puede tomar la decisión de si quiere ir al cine o a una discoteca, y no por eso es menos libre, puesto que es algo que no necesita. Pero sí que puede decidir si quiere comer o bañarse en el barro en una granja-santuario. Es decir, elige qué hacer con cosas necesarias para que viva bien. Es libre.

Siguiendo el ejemplo del principio, dejar a un perro en la calle es análogo a que dejen a algún humano enmedio del desierto. Puede que encuentre algo para subsistir en algún cactus u oasis puntual, pero su destino es morir de inanición/deshidratación/cansancio… Igual que un perro en la calle.